El Gobierno anunció una investigación profunda y posibles sanciones contra la empresa colombiana, responsable de la línea de transmisión que falló el martes. El presidente Gabriel Boric calificó la situación como «inadmisible».
El Grupo ISA, multinacional colombiana dedicada a la transmisión de energía y concesiones viales, enfrenta un intenso escrutinio luego del apagón masivo que dejó sin suministro eléctrico a millones de chilenos desde Arica hasta Los Lagos.
La filial ISA InterChile, encargada de la Línea Cardones-Polpaico, ha sido señalada como el epicentro de la falla que colapsó el Sistema Eléctrico Nacional. Aunque la compañía aseguró haber restablecido la línea en 44 minutos, la reacción en cadena prolongó la crisis durante horas, afectando hospitales, telecomunicaciones y transporte público.
El martes 25 de febrero, a las 15:16 horas, la Línea Nueva Maitencillo-Nueva Pan de Azúcar (2×500 kV) sufrió una desconexión imprevista, afectando la transmisión de 1.800 MW entre Vallenar y Coquimbo. Esto desencadenó la desconexión de la línea Cardones-Polpaico, provocando un apagón masivo.
ISA InterChile afirmó que no hubo atentados, incendios ni explosiones en su infraestructura, y que la línea fue restablecida en menos de una hora. Sin embargo, el impacto se extendió por varias horas, generando el colapso de servicios esenciales y dejando sin electricidad a más de 8 millones de personas.
El presidente Gabriel Boric y la ministra del Interior, Carolina Tohá, fueron enfáticos en señalar que la situación es «inaceptable» y que el Gobierno investigará a fondo para establecer responsabilidades. «No es tolerable que por una o varias empresas se afecte la vida de la gente», declaró Boric en un mensaje desde La Moneda, agregando que el Gobierno se asegurará de que los responsables enfrenten sanciones.
Tohá, por su parte, advirtió que la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) llevará a cabo una investigación profunda para esclarecer lo ocurrido y determinar medidas correctivas. «El sistema eléctrico debe garantizar mecanismos de seguridad para evitar estos colapsos. Investigaremos a fondo lo sucedido y aseguraremos que los responsables asuman las consecuencias», afirmó la ministra.
Uno de los aspectos que más preocupan a las autoridades es la capacidad de respuesta del sistema eléctrico. Según Tohá, la investigación analizará no solo la falla original, sino también la respuesta del software encargado de la restauración del servicio, que no funcionó correctamente en varios momentos de la emergencia.
Además, la ministra reveló que el apagón expuso otro problema crítico: la autonomía limitada de las antenas de telecomunicaciones, que comenzaron a fallar tras cuatro horas sin energía, dejando a millones sin conexión. «Hoy nuestras vidas dependen de la conectividad, y vamos a examinar cómo esta norma se puede corregir para evitar problemas similares en el futuro», agregó.
El impacto del megacorte ha puesto en duda la confiabilidad de ISA InterChile, que opera una de las infraestructuras eléctricas más grandes y estratégicas del país.
Su Línea Cardones-Polpaico, inaugurada en 2019, es considerada por la empresa como «uno de los proyectos de transmisión más importantes de los últimos 50 años en Chile». No obstante, la crisis del martes ha puesto en entredicho su capacidad de gestión y respuesta ante emergencias.
El Gobierno ya advirtió que tomará medidas, que podrían incluir sanciones económicas, regulaciones más estrictas o incluso revisar la concesión de ISA en el país. Mientras tanto, millones de chilenos esperan respuestas y garantías de que una falla de esta magnitud no se repetirá, en un contexto donde la seguridad energética y la estabilidad del sistema eléctrico nacional han quedado seriamente cuestionadas.